Publica El Faro la siguiente nota:

El departamento de arqueología de Concultura descubrió en julio de 2007 y enero de 2008 vestigios arqueológicos de más de mil años de antigüedad en la zona donde se construye el Bulevar Diego de Holguín. Hasta hoy, el Ministerio de Obras Públicas y las autoridades de Concultura mantenían el hallazgo en secreto. La semana pasada, El Faro descubrió que en el sector poniente de la carretera aún en construcción, contiguo al nuevo edificio de Cancillería, el MOP encontró más cerámica prehispánica y tampoco informó nada. Los lugareños, que venden piezas libremente, hablan incluso de entierros. Un año después del hallazgo, gran parte de los vestigios están en proceso de destrucción.

¿Qué sentiría si el próximo año, cuando usted circule por el bulevar Diego de Holguín, le cuentan que ahí, debajo del duro y frío concreto, se encuentran los restos de una civilización prehispánica hasta ahora desconocida? ¿Qué sentiría si se entera de que la evidencia de esta civilización se perdió para siempre? Pues estas posibilidades son las que involucra el tramo II del bulevar, publicitado como la “primera vía expresa” de El Salvador, y que en 2006 y 2007 puso en aprietos a tres ministros del gabinete por la depredación ambiental que causó en la finca El Espino (Hugo Barrera, David Gutiérrez y Carlos Guerrero).

Ahí, justo donde miles de árboles fueron talados para compactar la tierra que servirá de base para el cemento, hay restos arqueológicos. La evidencia científica ubica restos a lo largo del tramo de 4.9 kilómetros. El Faro constató el pasado martes 19 de agosto, al poniente de la zona dañada del parque Los Pericos, dentro de una zanja de aproximadamente dos metros de profundidad -que servirá de desagüe para la mega carretera-, que los tractores de la empresa COPRECA destruyeron decenas de piezas arqueológicas entre ollas, figuras antropomorfas, vasijas, collares…

Esta zanja colinda con el nuevo edificio de Cancillería. La cantidad de material encontrado –y destruido- sobrepasa la imaginación, a juicio de los trabajadores de la obra. En el terreno, COPRECA trabaja desde mayo, metiendo la excavadora que abrió al menos 200 metros en línea recta hacia  una quebrada cercana, atrás del mercadito de Merliot, entre el límite de Antiguo Cuscatlán y Ciudad Merliot.

“Yo encontré un muñequito hace como dos semanas. Estaba completito. Tenía la cara bien hechita de indio, estaba sentado, como amarrado de manos y pies. En la cabeza tenía como un hoyito, como que era para andarlo colgado”, dice uno de los jornaleros, pala en mano. Otro, retirado unos cinco metros, da muestras de cómo se encuentran los restos de cerámica. “Así, mire (hunde la pala en el lodo)”. Y, efectivamente, están casi a flor de tierra. “¿Ve? Ahí hay”, dice. En la tierra removida aparecen restos de lo que se presume fue una vasija.

Que va a hacer Concultura? NADA?