Ayer fui a ver la adaptación cinematográfica de El Viaje al Centro de la Tierra de Julio Verne. Este francés es uno de mis escritores futuristas de ciencia ficción favoritos. No recuerdo haber visto antes una adaptación a este libro, tal como si lo he hecho 20 mil Leguas de Viaje Submarino, La Vuelta al mundo en 80 días, etc.

Esta versión me encantó. No creo que las actuaciones sean las más memorables. DIgo, Brendan Frasher no es un Hedge Leather, pero entretiene. La mujer hace de islandesa está muy guapa. No creo haberla visto en otra producción. Pero, volviendo al tema, la película está plagada de efectos especiales que han sido capaces de adentrarse en el mundo de Verne, en el mundo descrito en el libro. No podés esperar menos ni más, ya que la historia es solo una adaptación de lo que ya está escrito y ha sido retomada como excusa para hablar sobre el libro. Eso es un tema que ha sido bien tratado. Ahora que, me quedé esperando ver más monstruos. Creo que se pudieron dar ese lujo ya que contaban con el presupuesto.  En fin.

Lo que sí eché de menos, porque nunca he tenido la oportunidad de saber lo que se siente, es que la tecnología del Tres D, no esté disponible en las salas de cine más modernas de El Salvador. Al menos eso es lo que Cinépolis se ufana en decir en sus anuncios. Los efectos Tres D nacieron en los ochenta, pero a nuestro país no terminan de llegar. Y esa es una lástima porque ahí hay un toque vivencial distinto que me habría gustado experimentar.

Es una lástima y es indignante que esto pase acá, sobretodo cuando la empresa hace uso de la publicidad engañosa al mencionar que la película está en ese formato, pero al llegar  a la taquilla te dicen que no es cierto, que en el país no existe tal tecnología. Causa enojo.

By, sarnahuixtli, desde La Buta K